Empresas

“En general estamos acostumbrados a asociar eficacia y éxito a control, tensión, sacrificio y presión. Nos gustaría mostraros que la plenitud interior está asociada a la eficacia exterior. Al sumergirnos en nosotros mismos, en nuestras raíces, podremos crear frutos más eficaces y beneficiosos.”

Antonio Jorge Larruy

Toda empresa nace gracias al impulso interno, a la energía y fortaleza del emprendedor.

El emprendedor pone toda su voluntad en crear algo que genere frutos. Al compartir esta riqueza interior que siente en forma de crear una empresa, genera una riqueza para muchas otras personas: trabajadores, clientes, proveedores, incluso para la sociedad, y por supuesto para él mismo.

Al inicio, esta voluntad está muy viva, es fácil apreciar cómo el emprendedor está conectado con:

1. Una fuerte e intensa energía para lanzar el proyecto adelante.

2. Una brillante lucidez que le permite ver lo que está pasando en el entorno, intuir lo que éste necesita y crear.

3. Un contagioso entusiasmo, ya que pone el corazón en el proyecto, estimula a los trabajadores, convence a los clientes, etc.

La energía de la empresa está viva, y esto da los frutos correspondientes.

Sin embargo, con el tiempo, la atención se traslada del espíritu a los frutos, a lo tangible, y aparecen el miedo y el deseo. Empezamos a controlar y a tensionarnos, y esto hace que la voluntad e impulso inicial se apague, la gente deja de sentirse a gusto, todo se hace más pesado, difícil…y los frutos dejan de tener la calidad de antes.

Entonces, hay que hacer un trabajo para volver a conectar con ese impulso que dio origen a la empresa, ya que los frutos no dependen del miedo, el control y la tensión, sino que dependen del espíritu global de la empresa.

Y esta es la función principal del emprendedor, velar por la energía de la empresa, estar conectado con esta fortaleza, esta luz y este entusiasmo para contagiarlo al resto del equipo.

Nosotros proponemos partir de un diagnóstico de salud de la energía de la empresa, preguntarnos cómo está de fortaleza? De luz? Y de entusiasmo? Y a través de nuestras herramientas: la meditación, la actitud positiva, la reeducación y la aceptación, ir subiendo el nivel de cada aspecto y observar los cambios que se producen en la empresa.

Familias

“Existe un amor profundo, un amor que es la realidad de la vida y que se encuentra en todo y en particular en la familia. Es un sentido de unidad. Aún así, surgen conflictos y, en mi opinión, hay que tomar estos encuentros como escenarios de trabajo, como una oportunidad para que cada uno vaya viéndose las heridas y limpiándose las viejas creencias, para brillar desde el fondo que somos.”

Antonio Jorge Larruy

Nuestro propósito es acompañar a familias para que las relaciones entre los miembros sean más sanas, auténticas, profundas y armónicas.

Encontraremos un bien común, donde hay un encuentro desde la generosidad y el amor. Descubriremos aspectos positivos de cada miembro de la familia.

Trabajaremos en sesiones grupales, (individuales también si hiciera falta). También realizaremos retiros donde se harán dinámicas para poner en práctica los aspectos que hemos trabajado anteriormente.

Trabajamos con el legado familiar, más allá de lo meramente económico, supone una oportunidad para unir a los miembros de la familia y rescatar los valores y cualidades más esenciales.

Educación

“Es imposible establecer una nueva educación si no hay una revolución en los educadores. Si tú no ves, que en tu interior hay una riqueza extraordinaria en sensibilidad, en verdad, en fuerza y tú esto no lo vives en ti, es imposible que lo puedas reconocer en aquél que tienes que educar.”

Antonio Jorge Larruy

Cada vez hay más personas que vemos con claridad la ineficiencia de una educación basada en el cumplimiento de un modelo y la posterior valoración del niño en función de si se ajusta a este modelo o no. Vemos claro cómo esto nos limita y nos impide ser nosotros mismos.

A raíz de esta visión, surge una demanda de cambio y transformación, y nos preguntamos, ¿cuál debería ser la función de esta nueva educación? Y ¿cómo se puede realizar esta transformación?

Para realizar estos cambios, es necesario que los padres y educadores hagamos un trabajo interior, en el que podamos ir descubriendo esta riqueza en nosotros, ya que de lo contrario, no la podremos ver en los niños.

Trabajaremos las 3 funciones de una nueva educación:

La primera función ha de ser reconocer la riqueza del niño que tenemos delante, ver la abundancia de energía, amor e inteligencia.

Esto nos lleva a la segunda función: acompañar y estimular al niño a que saque esta riqueza, a que desarrolle todo este potencial que es.

La tercera y última función de una educación profunda es transmitir los códigos sociales y la cultura del entorno en el que el niño se mueve.

Aportaremos una visión clara, acompañando a los padres y educadores para entender el sentido de esta nueva educación, descubriremos en qué momentos y situaciones nosotros mismos no estamos siendo auténticos y actuamos conforme a un modelo, exigiéndole al niño que haga lo mismo.

Trabajaremos con las 4 herramientas de Espacio Interior: reeducación, centramientos, actitud positiva y aceptación, para que los educadores y padres puedan incorporarlas a su práctica cotidiana.